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jueves, 9 de julio de 2020

El contador de cuentos: Realidades que se cruzan

A diez años de la publicación de El contador de cuentos, compartimos reflexiones y decisiones de Alba Marina Rivera durante el proceso de ilustración tal como fueron recogidas por Irene Savino (directora de arte de Ediciones Ekaré) para la revista especializada L'album factice. revue europeenne d'illustration.

El contador de cuentos es una historia que transcurre en el compartimiento de un vagón de tren. Es una tarde calurosa. Un hombre lee la prensa y una señora con sus tres sobrinos de corta edad comparten el espacio, pero son los niños quienes lo ocupan "con rotundidad". Para apaciguarlos, la señora decide contarles un cuento.

El cuento, lleno de lugares comunes, recurre de nuevo al tópico de una niña muy buena a la que todos querían y ayudaban gracias a su bondad y virtud. Debido al poco éxito del intento –los niños rápidamente dejan de prestar atención y vuelven a molestar al hombre con sus comentarios e intranquilidad– el viajero decide contarles otro cuento diferente: "Érase una vez" empezó el hombre, "una niñita llamada Bertha, que era extraordinariamente buena". Los niños, rápidos en su decepción, pronto cambian de idea cuando el narrador hace un ajuste: "... horriblemente buena". Este calificativo, muy diferente a lo que oían de boca de su tía, cautiva la atención infantil.

Bertha, debido a su extrema bondad, es premiada con una visita al parque del príncipe al que muy pocos podían acceder. Mientras pasea, la niña se da cuenta de que en el jardín hay una presencia extraña: un lobo del que logra escapar al esconderse entre los perfumados arrayanes. Oculta, la niña tiembla de miedo y con ella tiemblan las tres medallas que luce como galardones –una a la obediencia, otra a la puntualidad y la tercera al buen comportamiento–. El lobo escucha el tintineo, salta sobre la niña y la devora hasta el último bocado. 

Este "inapropiado" final es celebrado por los niños: "Es el cuento más bonito que he oído en mi vida". Y todo esto sucede ante el horror de la tía que le reclama al viajero: "Acaba de echar a perder usted años de esmerada educación".   

Alba Marina Rivera asume a conciencia el riesgo de recrear esta historia. 
"Me sentí muy atraída por el cuento y el escritor desde buen comienzo, admirando no solo su increíble eficacia y economía de medios, sino sobre todo su afilado sentido del humor e ironía [...] un delicado equilibrio entre lo cruel y lo sarcástico. Enfrentar la creación de imágenes que de alguna manera reflejaran estas características era un reto interesante. El mismo hecho de escoger el formato álbum ilustrado, típicamente dedicado a los niños, para una historia que en principio no está escrita para niños y que tiene un tono nada didáctico y algo políticamente incorrecto, me parece un gesto irónico en sí mismo".   
El libro se presenta en un estuche troquelado, con un formato exageradamente apaisado que recuerda un vagón: un inusual aspecto exterior que al abrir genera el efecto cinético de un tren en movimiento. 



Las decisiones estilísticas que tomó Alba Marina Rivera para abordar las imágenes están estrechamente ligadas a la estructura de esta obra de Saki, compuesta por un cuento dentro del cuento. Una historia de naturaleza más realista incluye a otra que se mueve en lo fantástico. Resaltando esa doble naturaleza, la ilustradora situó la primera historia en un marco estético que refleja la época en que vivió Saki, acercándose a un registro de lo real por medio del dibujo detallado. Dado lo fantasioso de la segunda parte de El contador de cuentos, la historia contada por el contador es recreada con mayor libertad,  mediante composiciones más planas sobre texturas decorativas. Alba Marina Rivera explica esta decisión de la siguiente manera: 

“Para resolver esta encrucijada, decidí ubicar la historia I en un ambiente realista, tridimensional, de la Inglaterra del 1900, con leyes espaciales como la perspectiva cónica y la aérea. Busqué información sobre los trenes, vestuario, objetos y paisajes de la época. La historia II (la de Bertha) decidí contarla usando como base los motivos decorativos de las tapicerías y tejidos del espacio I, casi como si ocurrieran dentro de estos motivos, utilizándolos a veces como fondo, a veces como forma, para crear un mundo fantástico que espacialmente se ubica dentro del mundo 'real', como es la propia estructura del cuento dentro de otro cuento". 
ESCENA HISTORIA I
ESCENA HISTORIA II






El trabajo de los personajes también estuvo cuidadosamente estudiado. Alba Marina se basó en imágenes de Saki para la caracterización del protagonista, por encontrar resonancias entre éste y su personaje de ficción hasta en la circunstancia de su soltería, poco usual para su época y condición social. La tía, de rasgos angulosos y afilados, contrasta con la redondez de los tres sobrinos. Lo recto y rígido, sinónimo de aburrido, en contraposición a lo ondulado y flexible, sinónimo de lúdico. En cambio, existe una relación directa entre el tratamiento de la tía y la niña "horriblemente buena", ambas construidas con la misma rigidez. Un lazo de color magenta que la tía lleva en el sombrero y la niña en la cabeza evidencia la afinidad de estos dos personajes, indicando que comparten una manera similar de entender el mundo.

Las ilustraciones están dibujadas con lápiz de grafito y algunos toques en lápices de colores sobre las texturas de William Morris transferidas al papel (se transfiere la tinta de una fotocopia a otra superficie usando disolvente). 
"Haciendo transfers de los motivos de los tejidos conseguí generar un ambiente más irreal para el mundo fantástico de la historia II. Técnicamente decidí diferenciar ambos espacios. En el mundo de la historia I dibujaba primero los elementos como quería y después transfería los motivos de los tejidos en zonas muy controladas. En el mundo de la historia II, lo hice al revés: primero realizaba el transfer y después creaba los elementos de la escena".

ESCENA HISTORIA I






ESCENA HISTORIA II

Este atrevimiento llegó a buen puerto y fue destacado por las palabras del jurado en el enunciado del Premio New Horizons 2009:

“La ilustradora se muestra libre de inhibiciones, incertidumbres, miedos o dudas. Al contrario, prefiere retratar con maestría las múltiples emociones de la historia: la ironía, el aburrimiento, la perplejidad, el disgusto y la expectativa, capturando así, y con gran claridad visual, la atmósfera que reina dentro del vagón del tren. Pues esta escena representa un choque entre dos paradigmas educativos, dos opiniones y, quizás, dos formas de concebir el mundo. Un estuche innovador y elegante completa esta presentación visual que nos deleita”.


domingo, 31 de mayo de 2020

Madre Medusa: un mito sobre el aprendizaje de una madre

Clara Berenguer es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Valencia con una tesis doctoral sobre la ilustración infantil valenciana. Desde 2014 es profesora del Diplomado de Cultura, Lectura y Literatura para Niños y Jóvenes de la Universidad de Valencia y en septiembre de 2016 obtuvo el XV Premio Aurora Díaz-Plaja de crítica y estudio de la literatura infantil catalana. En su reseña nos habla de los aprendizajes de Medusa, la enigmática protagonista del ábum de Kitty Crowther.

La reseña original en catalán pueden leerla en el blog de Llibreria Il·lustrada, aquí



De pequeña, cuando imaginaba cómo sería mi vida de mayor, me gustaba pensar que a los treinta, una edad que entonces consideraba ya como suficientemente adulta, sería madre de al menos una o dos criaturas. Pero, pasada la treintena, y por diferentes circunstancias que ahora no vienen al caso, aquella inocente proyección infantil parece estar todavía bastante alejada de materializarse y, de momento, por tanto, me he de conformar con pasar todo el tiempo que puedo con los hijos de mis amigas. Que algunas tienen hasta por partida doble. Esta experiencia con la maternidad vivida en segunda persona me permite observar, desde la distancia, los distintos comportamientos maternales y las infinitas posibilidades de crianza que hay, por lo que puedo comprobar, y que en algún momento espero poner en práctica. 

Parece que estas cavilaciones alrededor de la crianza y la educación de los niños son cuestiones que también se plantea la escritora e ilustradora Kitty Crowther, quien reflexiona sobre la maternidad y las actitudes tan diferentes y personales de enfrentar la difícil tarea de ser madre en Madre Medusa, entre otros asuntos. 
Así, para que sea como es debido, esta historia comienza con un parto, el de Anacarada (Irisada en Mare Medusa, la versión en catalán) que asoma la cabeza entre las piernas de su madre gracias a la colaboración de dos comadronas peculiares que ayudan al nacimiento de la hija de Medusa, un ser extraño y enigmático que se oculta detrás de unos cabellos larguísimos que incluso se mueven como una extremidad más. Medusa es, por tanto, una madre especial y Crowther no lo disimula sino que lo evidencia exageradamente.

De hecho, esta madre Medusa parece descender directamente de la mitología griega y de las teorías del botánico sueco Linneo quien denominó a estos animales marinos con este nombre porque sus tentáculos hacían pensar, efectivamente, en aquellas tres gorgonas que los mitos antiguos describen como monstruos femeninos de cabellos formados por serpientes venenosas que petrificaban a quienes las mirasen. Precisamente, Medusa es de una belleza que cautiva, como también lo son las medusas, pero es, a la vez, un personaje que espanta, una mujer estrambótica que vive encerrada en su propio cabello, tan largo que parece tener vida propia y que se mantiene alejada y distante del resto del mundo. Solamente Anacarada puede acercársele y es solo con ella que se muestra como de verdad es, afectuosa y dulce, pero, sobre todo, temerosa, porque no quiere que le pase nada malo; es por esto que la envuelve, la mima de manera tierna y constante con sus cabellos sin apenas separarse de ella y sin ninguna pretensión de compartirla con nadie. Y esta no es la opción más acertada.

Para ilustrar este relato metafórico sobre el amor maternal y el instinto absoluto de protección, Kitty Crowther es fiel a los lápices de colores, a su peculiar personalidad estética y a la presencia de imágenes atrevidas, descaradas y subversivas para reforzar visualmente el texto. Este libro es también una especie de homenaje a los considerados diferentes del resto, raros o extraños y quién mejor que Crowther, una autora que despierta cierta controversia, para ejemplificarlo en forma de libro álbum. De esta manera, toda una serie de crustáceos, cangrejos, anémonas de mar, conchas, esponjas, flores y cualquier tipo de pájaros y otros animales aparecen junto a las dos protagonistas como una alegre decoración en imágenes de playas y otros paisajes naturales donde la fantasía y la imaginación enaltecen la delicadeza de los detalles y el onírico universo gráfico con reminiscencias de la pintura expresionista refuerza el tono mágico de la narración. 


En resumidas cuentas, el ansia protectora de Medusa se convierte en una barrera que aísla a Anacarada del mundo exterior, tan lleno de cosas maravillosas que descubrir y, a pesar de que puede hacer cualquier cosa con los cabellos, como protegerla, levantarla, transportarla, alimentarla, guiarla y hasta enseñarle a leer y escribir, no puede ofrecer a su hija la libertad de relacionarse con otros niños. 

Finalmente, Medusa claudica y lleva a Anacarada a la escuela para sacarla del aislamiento social al que la había condenado y hasta se corta el cabello, consciente de la rareza que espanta a los compañeros de la niña cuando la va recoger a la salida. Pero este gesto no se debe entender como una renuncia ya que el cabello con el tiempo volverá a crecer. Y, ahora que lo pienso, conozco muchas madres que se han tenido que cortar el cabello para dejárselo crecer una vez que han aprendido a ser la madre que realmente tenían que ser. 









domingo, 24 de mayo de 2020

Entrevista ilustrada: Ina Hristova

Ina Hristova Nació en Bulgaria en 1988. Se licenció en Historia del Arte y Pedagogía Artística de la Academia de Bellas Artes de Sofía. Posteriormente estudió Ilustración en la Escola Massana de Barcelona. Lleva Espai Brut, un estudio donde coordina talleres de ilustración y grabado. Su trabajo ha recibido el Premio Junceda Futurs Creadors y el Premio FLIC Festival de Literaturas y Arte Juvenil.



¿Qué sueñas?



¿A qué le tienes miedo?



¿Qué te hace llorar?



¿Qué cosa no te comerías nunca?



¿Cómo es el futuro?



¿A dónde vamos cuando morimos?



Si fueras un personaje de ficción,
¿cuál serías?



¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?



¿Qué ocurre cuando entras a un armario chino?



¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?


viernes, 22 de mayo de 2020

Entrevista ilustrada: Nono Granero

Nono Granero nació en Úbeda, Jaén, en 1968. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Granada y desarrolló diversas líneas de trabajo, vinculando la narrativa y la plástica en torno al mundo de los cuentos. Hoy es escritor, ilustrador y narrador oral y ha publicado obras en España, Francia y Dinamarca. En 2017 fue finalista del concurso de poesía para niños y niñas «Ciudad de Orihuela». Algunos de sus libros han sido incluidos en listas como los White Ravens de Múnich, o la Fundación Cuatrogatos de Miami.





















lunes, 2 de diciembre de 2019

El Rey Mocho, proceso creativo


Compartimos el proceso de creación de la ilustradora Carmen Salvador, quien en esta oportunidad nos habla de la técnica empleada, sus referencias e inspiración para crear al Rey mocho. ¡Lean y disfruten!

CREACIÓN DEL PERSONAJE

Ilustrar “El Rey Mocho” hace veinticinco años, fue un proceso. Y este, genera una pregunta obligatoria: ¿Habrá coincidencia en el proceso creativo de los distintos ilustradores?

En mi caso, los primeros bocetos, después de leer el texto e imaginarlo, consistieron en poner en papel al personaje principal: El Rey Mocho, un rey que apareció primero un poco adulto y que cuando lo vi, me di cuenta de que lo quería más niño. Le puse una peluca, blue jeans, zapatos deportivos, una gran nariz y su corona. 

La oreja mocha no debía verse. Era su secreto. 





LAS REFERENCIAS UTILIZADAS

Como este Rey vivía en un Castillo, busque imágenes referenciales en mis libros de Arquitectura. Las hice mías, ubicándolo en una montaña alta desde donde se veían el mar y el pueblo. 

El Ávila, la plaza mayor antigua de Caracas y el mercado, me proporcionaron el ambiente que ya tenía en mi imaginación. 










LA TÉCNICA

Este rey vivía entonces en Caracas, en un tiempo como de todos los tiempos; y así, decidí usar para la línea expresiva, trazos a lápiz y tinta china; y para los colores, usar una mixta con agua y acuarela sobre el papel.

La acuarela me dio las intensidades y transparencias que necesitaba la atmósfera para hacerla mágica, como el trópico. Necesitaba verdes y rojos “estallados”. 



EL RESULTADO

Finalmente, el texto dialoga con las imágenes, permitiendo al lector complementar la historia con su propia lectura.






viernes, 7 de junio de 2019

Cómo se ilustra un personaje, por Stefano Di Cristofaro


Stefano Di Cristofaro, ilustrador de La Sayona y otros cuentos de espantos y Guachipira va de viaje explica cómo fue su proceso de creación de los personajes en el libro Conejo y Conejo, escrito por Isa Saturno.


Ilustrar Conejo y Conejo fue todo un reto. Para empezar, los personajes se llamaban igual, pero el texto sugería que eran distintos.

… Pero distintos, ¿cómo?

Lo primero que hice fue imaginármelos como un espejo, igualitos, igualitos.



Lo siguiente era encontrar la forma de los personajes. Traté de hacer un dibujo que fuera capaz de tener muchas expresiones. 




De allí partí hacia la diferencia entre Conejo y Conejo. Diferencias “pequeñitas”.



Luego teníamos que encontrar la técnica para esta historia de buenos amigos que se pelean. Hice muchas pruebas.







Finalmente teníamos la línea y técnica para nuestro libro.

Lo único que faltaba ahora era una buena paleta de colores.



¡Y voilá! Aquí están Conejo y Conejo. Ahora sí, ¿puedes encontrar todas las diferencias? 



miércoles, 13 de marzo de 2019

El arte cuenta: un viaje con Noé León


Carolina Lesa Brown, especialista en LIJ, se desempeña en diversas áreas de la comunicación, la creación de contenidos y la edición para el sector editorial e instituciones vinculadas a la infancia. También, es docente y ha colaborado en diversas terapias que incorporan la literatura a tratamientos de niños con necesidades educativas especiales. Es autora del blog Cuando te presento el mundo, donde relata algunas de esas experiencias. En esta ocasión, comparte con nosotros su reseña sobre Un viaje con Noé León.

Pensemos, por un momento, en ese libro capaz de suprimir el tiempo, en esa película con el poder de moldear el corazón, o en esa pintura que obliga a las lágrimas a migrar desde el fondo de nosotros mismos hasta la orilla de los ojos. ¿Podemos decir que hemos estado ahí, dentro de la escena? ¿Cuánto de realidad hay en ese espacio imaginado abierto por la obra? ¿Conmoverse es sinónimo de desplazamiento o tal vez una paradoja de estar sin estar?


Leer Veo Veo. Un viaje con Noé León es cuestionarse la delicada línea entre lo real y la ficción. Las imágenes absorben al lector hasta hacerlo caminar por una maravillosa versión de las costas colombianas. La fuerza de la vida se dibuja en selvas tupidas, pueblos luminosos, colores intensos y una atmósfera inocente donde convive la gente de pueblo con la fauna más autóctona. Cada página, un cuadro; y en cada cuadro, los rasgos más pronunciados de la cultura colombiana se unen a un paisaje único, para crear caminos donde se topan la alegría y la esperanza.

Un viaje con Noé León se sitúa del lado de la infancia. Desde ahí, propone una lectura donde cabe el juego, el arte, el aprendizaje y la diversión. Un pequeño texto recrea la sonoridad de la escena, luego surge la pregunta: Veo veo. ¿Qué ves? Y aparece una cantidad de elementos para buscar y encontrar:

1 capitán de traje blanco
2 pájaros de alas negras
20 flores moradas… 


De lo particular a lo general, del detalle al conjunto; el libro invita a recorrer por diferentes caminos la obra de uno de los artistas naíf más importantes de Latinoamérica. Las preguntas siguen: ¿qué estrecho vínculo existe entre los colores y los números? ¿Qué historias se cuentan en la imagen? ¿Cuántas cosas quedan por descubrir?



En este álbum leer es compartir: con los demás, pues reúne todas las condiciones para una sorprendente lectura en grupo; y con uno mismo, porque sus imágenes permiten perderse para escuchar la propia voz.



Noé León nació en 1907 en Ocaña. Heredero de Henri Rousseau, es el precursor del primitivismo colombiano y uno de los mayores representantes del arte naíf. Este nuevo libro de la colección Veo Veo propone acercar su obra a los niños y niñas, pero va más allá: cada página es un portal hacia una hermosa visión del mundo. Solo falta tomar el libro entre las manos y saltar hacia ella.