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jueves, 5 de noviembre de 2015

Una ojeada digital: Morella Fuenmayor (1963-2002)

"Los mundos creados por Morella, cálidos, francos y expresivos, tal como era ella misma, siguen muy vivos en sus historias. Nos acompañan y emocionan cada vez que abrimos uno de sus libros".

Directora de arte de Ediciones Ekaré 












jueves, 29 de octubre de 2015

Los mundos expresivos de Morella Fuenmayor

Irene Savino, diseñadora y directora de arte de Ediciones Ekaré, comparte su experiencia de trabajo junto a Morella Fuenmayor (1963-2002), ilustradora de siete títulos de Ekaré, a quien rendimos homenaje a propósito de los 25 años del clásico libro: Rosaura en bicicleta. 


Conocí a Morella una tarde de hace casi treinta años en el Instituto de Diseño de Caracas. Estaba interesada en ilustrar, sabía que yo trabajaba en Ediciones Ekaré y quería mostrarme sus dibujos. Como directora de arte tuve la suerte de acompañarla en el proceso de desarrollo de siete de sus libros, siete propuestas diferentes en cuanto al tema, edad del destinatario y técnicas de realización, todas ellas abordadas con delicadeza y escrupulosidad.

El book de Morella no era diferente ni más variado, pero en sus trabajos quedaba claro que dibujaba con acierto y que su trazo era seguro y limpio. De este primer encuentro, lo que más me llamó la atención fue cómo, a pesar de su timidez, Morella transmitía la firmeza de haber escogido su profesión: iba a ser ilustradora. 


En Estaba la pájara pinta, Morella construyó el espacio dibujando a lápiz un mínimo de elementos: un banco y un árbol. La ambientación se completa con una paleta restringida de colores primarios. Mediante la recreación cuidadosa de expresiones, poses y miradas plasmó en sus personajes algo tan inasible como es la relación de afecto que se desprende del juego amoroso de una madre con su hijo.  El resultado es un libro encantador, profundo en su simpleza.


La observación de los detalles como herramienta en la búsqueda de motivos para la representación se evidencia en su segundo libro, Un día en la oficina de 1987. La cotidianidad de una oficina se rompe cuando un padre lleva a su hijo al trabajo. Utilizando la misma técnica del libro anterior, da en este un mayor protagonismo al escenario de la oficina. El ambiente es el detonante de las acciones.

Rosaura en bicicleta planteó nuevos retos: la técnica para lograr la atmósfera deseada, los personajes y situaciones -que a pesar de lo inusual debían parecer cotidianas-, la secuenciación que no tenía que perder ritmo ni interés hasta llegar al esperado final. Al volver a hojear este libro queda claro que las decisiones que tomó Morella fueron las acertadas para hacer real, literariamente hablando, el mundo luminoso de la Señora Amelia y de Rosaura, su gallina, que pide una bicicleta para su cumpleaños.

La experiencia de Rosaura en bicicleta le permitió abordar con madurez el cuento de Orlando Araujo, Miguel Vicente pata caliente. Aquí vuelve a destacar la recreación del personaje, un niño en los escenarios de su ciudad. Morella realizó una cuidada recopilación de entornos. Recorrió Caracas para captar con sus bocetos detalles significativos en lugares emblemáticos. 

Uno de los procesos que vivimos de manera más gustosa fue el de Las recetas de misia Elena, de 1993, con textos de Elena Iribarren, editora de Ediciones Ekaré en esos tiempos. Morella preparaba cada receta para poder recrearla. Disfrutábamos mucho cuando nos visitaba para mostrar los avances del libro y las reuniones se acompañaban de ricas barritas de chocolate y ponquecitos de auyama. A pesar de que en Las recetas de misia Elena no hay narración, Morella no renunció a crear personajes que mostrarán en una serie de recuadros ilustrados los diferentes pasos de la elaboración de cada plato. Cada receta es “preparada” por un niño caracterizado con su propia personalidad.

Con la utilización de la acuarela recreó la vida de una familia monoparental donde La cama de mamá es el lugar polifacético donde mejor se está. Las ilustraciones, ambientadas en el interior de la casa, cuentan a través de infinidad de detalles la cotidianidad de los personajes que allí viven. Un pequeño mundo de relaciones familiares, de complicidades entre hermanos y cuidados maternales que confluyen en la cama de mamá.

 1. Samantha | 2. Atalanta | 3. Felipe 
Hacia finales de los años noventa trabajamos juntas por última vez en El libro de los nombres, un título que aún se mantiene inédito. Se trata de un diccionario de nombres que con mucho rigor preparó Verónica Uribe. Encargamos a Morella la entrada de cada capítulo, queríamos que ilustrara un personaje representativo cuyo nombre empezara con la letra correspondiente. Con buen tino, Morella seleccionó los caracteres y los representó con la simpleza de la línea. Aparecen la incansable Atalanta en la A, Felipe, aficionado a los caballos en la F, Samanta la que escucha en la S, entre otros. Y aquí también logró lo que tan bien sabía hacer: personajes significativos.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Morella Fuenmayor: una mirada infinita

Morella Fuenmayor (1963-2002) fue una de las ilustradoras de libros para niños más reconocidas y galardonadas de Venezuela. Su trabajo siempre reflejó esos momentos íntimos y memorables de personajes e historias que, hoy en día, siguen en el imaginario de diferentes generaciones. En esta ocasión recordamos sus ilustraciones, pero ahora, desde su propia voz. 

“Yo dibujo desde que tengo memoria y recuerdo que de pequeña me gustaban mucho los libros ilustrados: los cuentos de Grimm, Las mil y una noches, los cuentos de hadas. En una oportunidad vi en clase, en el Instituto de Diseño, el libro La calle es libre. Recuerdo que aquello me provocó un gran impacto; incluso creo que allí nació mi admiración por Monika Doppert, una de mis ilustradoras favoritas”. 

Rosaura en bicicleta, 1990

"Para Rosaura en bicicleta me fui a la parte colonial de La Guaira. Para mí es muy importante la atmósfera, y es lo que más me cuesta, el ambiente, la perspectiva. Los personajes me cuestan menos. En esta primera etapa, que es de observación, haces algunos bocetos, recoges y asimilas cosas para luego sentarte a trabajar”. 

Ilustración original de Miguel Vicente pata caliente, 1992
La cama de mamá, 1994
“Cuando se comienza un nuevo proyecto hay una etapa interesante y muy bonita: la de la investigación y recolección de información. Para Estaba la pájara pinta me fui a un parque a observar los bancos, las mamás y los niños. Cuando estaba ilustrando Un día en la oficina, siempre que iba a entrevistas de trabajo me fijaba en las personas y en los objetos, los estantes, el escritorio, las papeleras”. 

Ilustración original de Estaba la pájara pinta, 1987

Un día en la oficina, 1987


“Alguna gente tiene metida en la cabeza que como son libros para los niños, hay que trabajar con círculo, cuadrado y triángulo, con formas muy básicas. No estoy de acuerdo porque eso es subestimar la capacidad del niño. Los niños están preparados para mucho más de lo que se cree. Es asombroso cuando les enseñas un libro y ellos ven cosas en las que uno ni siquiera se ha fijado”. 

El conde Olinos, 2000

Miguel Vicente pata caliente, 1992

“Me gusta ilustrar para niños, pero hay que tener bien claro que ilustrar no es pintar. Son cosas distintas y hay que separarlas. En los libros para niños hay que respetar y tomar en cuenta ciertas cosas. Hay que tener muy presente la impresión, el medio de reproducción; hay que saber algunos trucos, algunas trampas”. 

La cama de mamá, 1994 
"No hay nada más gratificante que un niño se ría con las ilustraciones de uno, que las vea y le encanten. Ese es el premio. No importa el jurado de especialistas o bibliotecarios. El niño es, en definitiva, el que tiene la última palabra". 


Frases de "Entrevista a Morella Fuenmayor" por Claudia Larraguibel. Texto cortesía del Centro de Información y Documentación del Banco del Libro. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El significado de la rima

El conde Olinos es un romance español que cuenta la historia de amor entre un conde y una princesa. Al pertenecer a este género literario, puede ser analizado por sus referencias, recursos poéticos y símbolos. Los invitamos a acercarse al poema a través de un análisis que toma en cuenta estos aspectos.






Estudio publicado, con mayor extensión, en 2010 por Deborah Rostán en el blog Literatura española IPA. 

viernes, 28 de octubre de 2011

Un libro y su cambio en el tiempo

Estaba la pájara pinta, se publicó por primera vez en 1987. Veinticuatro años después, Ediciones Ekaré replantea sus páginas para adaptarla a la colección Pikinini. La reedición refresca los colores, la tipografía, las ilustraciones y el tamaño del libro.




jueves, 20 de octubre de 2011

De cómo la Pájara Pinta se echó a volar


Fanuel: A ver Morella, cuéntanos un poco acerca de cómo te iniciaste en el mundo de la ilustración de libros para niños.

Morella: Durante mi carrera me destaqué en la parte de dibujo, más que en la parte de diseño; para ese momento yo ya sabía lo que quería hacer y me hablaron del Banco del Libro y de Ediciones Ekaré.

Fanuel: Entonces te fuiste para allá...

Morella: Recuerdo que entonces pedí una cita por teléfono, hablé con Irene Savino y me fui con mi carpeta debajo del brazo. Realmente en mi portafolio no había nada que indicara que yo podía hacer libros para niños, porque los dibujos eran más que todo artísticos y los trabajos estaban pensados como ejercicios de diseño. No había nada que fuese realmente ilustración. Pero en ese momento pienso que Irene tuvo un ojo clínico, y ella sabía que yo podía ilustrar libros para niños. En ese momento me dio el manuscrito de La pájara pinta. Ya otros ilustradores habían hecho prueba de ilustración, pero ninguno había podido dar con el planteamiento de imágenes que tenía propuesto Ekaré.

A mí me costó muchísimo. Me acuerdo que Irene en ese momento se fue de permiso y yo me quedé un tiempo trabajando, haciendo una suplencia, como no tenía tanto trabajo, me dediqué a La pájara pinta. Todos los días me sentaba un ratico a tratar de producir las imágenes que me costaban muchísimo porque era mi primer trabajo. Tenía muchos temores porque quería hacer algo que me gustara a mí, pero también estaba pensando mucho en función de quién iba a mirar esos libros y cuál era el estilo apropiado.

Fanuel: Morella, háblanos un poquito acerca del receptor de las ilustraciones: ¿cómo crees que los niños deben recibir o reciben las ilustraciones que tú haces? ¿Existe una intencionalidad pedagógica en tus dibujos?

Morella: (...) Estoy muy pendiente de qué valores transmito. Sobre todo trabajo mucho las relaciones entre las personas. A lo mejor no estoy tan pendiente de la técnica ni de un dibujo perfectamente acabado, o de una puesta en escena. Más bien quiero, aunque suene un poco contradictorio porque yo me afinco mucho en la parte del dibujo, transmitir ese mundo de las relaciones, del nexo entre los personajes y que realmente eso se refleje en mis dibujos. Por ejemplo, en La pájara pinta, se describe la situación de cómo sería el acercamiento entre una madre y el niño, cómo éste se puede manejar entre ellos. El reto para mí es encontrar la manera de reflejar ese pequeño mundo familiar en mis ilustraciones.