viernes, 9 de octubre de 2015

Una invitación a imaginar: entrevista a Daniel Barbot

Daniel Barbot nació en Francia y vivió muchos años en Venezuela. Allí escribió dos de los libros más memorables de Ediciones Ekaré: Rosaura en bicicleta y Un diente se mueve. A propósito del 25° aniversario de Rosaura en bicicleta, nos concedió una entrevista desde París.  


Antes de ser escritor, usted trabajó como obrero y mesonero por muchos años. ¿Qué lo inspiró a convertirse en autor de libros para niños?

Cuando mi familia y yo viajamos de Francia a Venezuela, mi hija Clarisse (protagonista del cuento Un diente se mueve) tenía ya cinco años. En ese tiempo íbamos mucho al parque y yo escuchaba atentamente la reacción de los niños. A Clarisse le gustaba escuchar historias, pero historias inventadas por mí, no las que estaban en los libros. Después de inventar tantos cuentos, yo quedaba con la sensación de algo mágico que podía transmitir a los niños. Mi esposa, Aracelis Ocante, había ilustrado para Ediciones Ekaré El Tigre y el Rayo y se enteró de que buscaban un autor de libros para niños. Entonces, me animó a escribir una historia. Al poco tiempo, se me vino la pregunta: ¿Qué hace el ratón con el diente? Y así nació el cuento Un diente se mueve, mi primer libro para niños. Luego vendría la historia de Rosaura en bicicleta, una historia sobre un animal familiar que hace cosas insólitas y divertidas de leer.

¿Cómo se da su proceso de escritura?

Para mí es importante que la historia salga de una manera espontánea. A veces me siento y puedo imaginar un cuento en diez o quince minutos. No tengo que pensar mucho cuando la idea está bien definida. Creo que lo importante es que sea un proceso natural.

Un diente se mueve, Ediciones Ekaré 2012. 

Rosaura en bicicleta se ha convertido en un clásico de Ediciones Ekaré y este año cumple 25 años desde su publicación. ¿Cómo surgió la historia?

En esa época yo tenía la idea de convertir un animal común, como la gallina, en un personaje que divirtiera a los niños. Rosaura es una gallina, pero no es cobarde ni tiene miedo, cuando quiere algo va y viene hasta conseguirlo. La Señora Amelia es una señora que, como muchas del campo, tiene muchos animales, vive con ellos, son parte de su familia. En Venezuela esto es algo muy común, ver a la gente con sus gatos y loros. Y creo que eso inspiró la historia.

Rosaura en bicicleta, Ediciones Ekaré 1990.
De Rosaura en bicicleta se ha dicho mucho, pero ¿qué quiso transmitir con esta historia?

Yo creo que es muy importante desarrollar la imaginación de los niños. Cuando veo a los niños en la calle, siento que están imaginando cosas diferentes al contexto en el que se encuentran, están en otro mundo. El mensaje que yo quería transmitir con Rosaura era precisamente ese poder imaginar cosas diferentes, que una lata fuese un avión o que una gallina montase una bicicleta. Invitar a los niños a soñar, especialmente cuando están muy pequeños.


Un diente se mueve, 1981. 
¿Los niños de hoy en día leen tanto como los de antes?

No estoy seguro de la respuesta. No sé en realidad si los niños de hoy en día quieran seguir leyendo con tantas cosas nuevas, con el aporte moderno. No sé si aún están interesados en soñar e imaginar historias como las de Rosaura o las del señor Pulga. De esta última historia no se habla mucho, pero surgió de una situación cotidiana con mis hijos, cuando quedamos atrapados en el tráfico y nos imaginamos que sería maravilloso poder pegar un salto. Mi esposa Aracelis y yo opinamos que el libro no tiene sustituto. Nuestros nietos siguen leyendo libros impresos y les gustan, pero no sabemos con seguridad si es así para los otros niños.



¿Cuál es el autor de libros para niños que siempre recomienda?

Definitivamente Tomi Ungerer.

Entrevista realizada por Careny Galarraga. Caracas, 2015.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Morella Fuenmayor: una mirada infinita

Morella Fuenmayor (1963-2002) fue una de las ilustradoras de libros para niños más reconocidas y galardonadas de Venezuela. Su trabajo siempre reflejó esos momentos íntimos y memorables de personajes e historias que, hoy en día, siguen en el imaginario de diferentes generaciones. En esta ocasión recordamos sus ilustraciones, pero ahora, desde su propia voz. 

“Yo dibujo desde que tengo memoria y recuerdo que de pequeña me gustaban mucho los libros ilustrados: los cuentos de Grimm, Las mil y una noches, los cuentos de hadas. En una oportunidad vi en clase, en el Instituto de Diseño, el libro La calle es libre. Recuerdo que aquello me provocó un gran impacto; incluso creo que allí nació mi admiración por Monika Doppert, una de mis ilustradoras favoritas”. 

Rosaura en bicicleta, 1990

"Para Rosaura en bicicleta me fui a la parte colonial de La Guaira. Para mí es muy importante la atmósfera, y es lo que más me cuesta, el ambiente, la perspectiva. Los personajes me cuestan menos. En esta primera etapa, que es de observación, haces algunos bocetos, recoges y asimilas cosas para luego sentarte a trabajar”. 

Ilustración original de Miguel Vicente pata caliente, 1992
La cama de mamá, 1994
“Cuando se comienza un nuevo proyecto hay una etapa interesante y muy bonita: la de la investigación y recolección de información. Para Estaba la pájara pinta me fui a un parque a observar los bancos, las mamás y los niños. Cuando estaba ilustrando Un día en la oficina, siempre que iba a entrevistas de trabajo me fijaba en las personas y en los objetos, los estantes, el escritorio, las papeleras”. 

Ilustración original de Estaba la pájara pinta, 1987

Un día en la oficina, 1987


“Alguna gente tiene metida en la cabeza que como son libros para los niños, hay que trabajar con círculo, cuadrado y triángulo, con formas muy básicas. No estoy de acuerdo porque eso es subestimar la capacidad del niño. Los niños están preparados para mucho más de lo que se cree. Es asombroso cuando les enseñas un libro y ellos ven cosas en las que uno ni siquiera se ha fijado”. 

El conde Olinos, 2000

Miguel Vicente pata caliente, 1992

“Me gusta ilustrar para niños, pero hay que tener bien claro que ilustrar no es pintar. Son cosas distintas y hay que separarlas. En los libros para niños hay que respetar y tomar en cuenta ciertas cosas. Hay que tener muy presente la impresión, el medio de reproducción; hay que saber algunos trucos, algunas trampas”. 

La cama de mamá, 1994 
"No hay nada más gratificante que un niño se ría con las ilustraciones de uno, que las vea y le encanten. Ese es el premio. No importa el jurado de especialistas o bibliotecarios. El niño es, en definitiva, el que tiene la última palabra". 


Frases de "Entrevista a Morella Fuenmayor" por Claudia Larraguibel. Texto cortesía del Centro de Información y Documentación del Banco del Libro