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lunes, 1 de septiembre de 2014

El Cocuyo y la Mora: separación del color

El Cocuyo y la Mora se publica por primera vez en 1978. En esa época, no se contaba con las facilidades que brinda actualmente la digitalización en el manejo de las imágenes. Las ilustraciones originales de este libro eran en blanco y negro pero fueron coloreadas directamente por las máquinas de la imprenta. Para ello, la ilustradora Amelie Areco realizó un proceso manual de separación de colores en láminas de acetato. Este proceso consiste en: 

1. Realizar una plantilla de las figuras que van en un mismo color.
2. Ubicar cada color en plantillas separadas. En el caso de El Cocuyo y la Mora, los colores utilizados son tres: azul, amarillo y magenta
3. Una vez superpuestos los colores de las plantillas, se obtiene una ilustración colorida:



Ilustración original en blanco y negro de Amelie Areco 

Las áreas en negro indican la zona a colorear. Esta es la capa número uno para aplicar el color azul

Capa número dos para añadir el amarillo

Capa número tres para incluir los tonos magenta

Ilustración final

miércoles, 30 de julio de 2014

El Tigre y el Cangrejo: Book trailer






En 1985 fue publicado El Tigre y el Cangrejo, un relato tomado de la tradición oral pemón.
La ilustradora, Laura Liberatore, escogió la acuarela para plasmar las riberas de un río en la Gran Sabana. En la ilustración se puede apreciar al llamado coloquialmente "tigre" en Venezuela, que se trata en realidad de un jaguar o tigre americano (Panthera onca).

jueves, 3 de julio de 2014

El Rabipelado Burlado: un lector inesperado

Galpón de Ediciones Ekaré en Altamira Sur, Caracas en 1978

En 1978 se publicó el primer libro de Ediciones Ekaré: El Rabipelado Burlado. En aquella época la editorial funcionaba en un galpón del Banco del Libro, en Altamira Sur (Caracas, Venezuela), cuando aún no se habían construido las oficinas actuales. En este espacio de techos de zinc y piso de cemento, las editoras hicieron sus primeros libros.

Muchas veces encontraban, por las mañanas, pequeñísimas huellas sobre los escritorios, documentos e ilustraciones. Por fin, alguien reveló la identidad del visitante: se trataba de un rabipelado (zarigüeya o tlacuache) que acostumbraba colarse en el galpón por las noches. Meses después y por mera coincidencia, se publicó 'El Rabipelado Burlado'. Con el pasar de los años fue inevitable pensar en el rabipelado como la mascota de la editorial y desde entonces ha formado parte de su imagen institucional.

Todavía hoy aparecen rabipelados de vez en cuando en las oficinas de Altamira Sur, paseándose por el techo o trepando por las ventanas, vigilando de cerca la labor editorial. Hoy en día, la huella mínima de aquel primer visitante ha alcanzado otras latitudes: el barrio de Gràcia en Barcelona, España (sede de Ekaré Europa) y la librería de Ñuñoa, en Santiago de Chile (sede de Ekaré Sur).

También sucedió que la editora de 'El Rabipelado Burlado', Carmen Diana Dearden, tuvo a su hijo menor apenas unos días después del lanzamiento del libro. Inevitablemente todos comenzaron a llamarlo “El rabipelado” y así quedó por un tiempo, hasta que las confusiones entre bebé y rabipelado generaron tanta consternación, que le cambiaron el apodo por uno más acorde.

Sede actual de Ediciones Ekaré en Altamira Sur, Caracas en 2014



Sede de Ekaré Europa en Barcelona, España en 2014                          Sede de Ekaré Sur en Santiago de Chile en 2014


viernes, 20 de junio de 2014

Fray Cesáreo de Armellada y las Narraciones Indígenas

Fray Cesáreo de Armellada fue un misionero e investigador de la literatura oral pemón. Algunas de las historias que recopiló fueron llevadas al libro álbum por Ediciones Ekaré: El Rabipelado Burlado, El Tigre y el Cangrejo y El Tigre y el Rayo. En su correspondencia con las editoras, solía enviar largas misivas escritas con su bella caligrafía y acompañadas de estampitas de San Francisco de Asís.


A continuación se transcribe una carta enviada a Ediciones Ekaré en 1978 a propósito de la publicación de las Narraciones indígenas:
"[...] Mi mayor deseo es que tengan éxito en estas tareas de acomodación, ilustración y divulgación de las narraciones indígenas. Tales tareas redundan en bien de nuestros indios, cuya imagen se mejora en el público lector; y también redunda en honor de quienes hicimos el esfuerzo de estudiar sus lenguas y sus creaciones literarias. Ambas cosas se las agradezco en mi 'condición' de Padre Indio, con que soy conocido y que mucho me agrada".


Fray Cesáreo de Armellada


Nació el 1 de febrero de 1908 en Armellada, España. Su nombre de pila era Jesús María García Gómez. A los quince años se comenzó a preparar para sacerdote y a los veintitrés años se ordenó como padre capuchino.

En 1933, con veinticinco años, fue enviado como misionero a Upata, en Venezuela. Desde Upata, Fray Cesáreo se trasladó a la Gran Sabana para convivir con los indígenas locales y se estableció en Santa Elena de Uairén. El llamado “Padre Indio” permaneció en estas tierras hasta 1943, explorando la región y conociendo a sus habitantes. Durante todo este tiempo realizó sus recorridos a pie y llevando cargas en su espalda, o bien en precarias embarcaciones navegando los afluentes del río Orinoco, muchas veces aquejado por el paludismo. Entre las excursiones que realizó se cuentan las de Kamarata, Kavanayén y Tucupita, en Delta Amacuro. Da testimonio de estos viajes en el siguiente comentario:
"Viajábamos a un lugarcito de indios. De allí, íbamos a otro lugarcito de indios que estaban bastante separados, un día, dos días de viaje... Pero lo hacíamos a nuestro gusto, a nuestro placer y gozábamos mucho de esa región que tiene buen clima, muchísimos ríos, muchísimas cascadas, muchísimos cerros bellísimos".
Dedicó su vida al estudio sistemático de la lengua pemón y a la recopilación de su cultura y tradición oral. Además del pemón llegó a hablar otras cinco lenguas indígenas con fluidez. Su labor de investigación ha sido fundamental en el rescate de los mitos, costumbres y riqueza lingüística de los indígenas en Venezuela. Llegó a publicar al menos una docena de libros entre los que cabe destacar “Gramática y diccionario de la lengua pemón” y “Taurón Pantón I y II”.

Los indígenas le tenían en muy alta estima y le permitieron vivir entre ellos como uno más, dándole el nombre de “Padre Indio”. Él mismo se creó el pseudónimo “Emasensen Tuari”, con el que firmaba algunos escritos, y que significa “el pobre corresenderos”.

En 1943 se trasladó de vuelta a Caracas por orden de sus superiores. Entre sus labores posteriores, fue Director de la revista "Venezuela Misionera", Director del Archivo Arzobispal de Caracas, académico de la Academia Venezolana de la Lengua y Director del Centro de Lenguas Indígenas de la UCAB. En 1965 se tituló como Periodista por la Universidad Católica Andrés Bello, siendo el estudiante más longevo en graduarse para su momento. Mereció, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Cultura Popular Aquiles Nazoa en 1995. Falleció en Caracas en 1996 y sus restos fueron trasladados al Santuario de Kavanayén, una comunidad pemón.