viernes, 5 de agosto de 2016

Cuando Handa se convirtió en Nandi

María Cecilia Silva-Díaz, editora de Ediciones Ekaré y coordinadora del Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos cuenta su experiencia como traductora de La sorpresa de Nandi (Handa's surprise en inglés), escrito e ilustrado por Eileen Browne 




De  todas las obras traducidas que forman parte del catálogo de Ediciones Ekaré, puede que La sorpresa de Nandi sea mi preferida. De este álbum me gusta todo: la historia, tierna y divertida al mismo tiempo; su ritmo perfecto, la imbricación del texto y las imágenes, su colorido. Para mí es un honor figurar en los créditos como traductora, aunque, como todo lo que se hace en Ekaré, fue en realidad un trabajo en equipo. A continuación contaré una pequeña anécdota de esta experiencia.

Corría el año 1996 y Elena Iribarren, una de las editoras de Ediciones Ekaré, me pidió que me hiciera cargo de la traducción de un álbum recién publicado que, con su fino ojo de editor, quería incorporar al catálogo de la editorial. El libro me encantó desde el primer momento y acepté el reto. No soy traductora y en el proceso me topé con algunos de los clásicos asuntos que hacen dudar a los traductores: ¿cómo traducir los nombres de las frutas y los animales que cambiaban de un país a otro? ¿Parchita o maracuyá? ¿Aguacate o palta? 








No  voy a contarles sobre las numerosas reuniones que tuve con las editoras para tomar estas decisiones, pero sí me gustaría compartir cómo cambiamos el nombre de la protagonista y de su amiga. 

En la versión original los personajes se llaman Handa, la protagonista, y Akeyo, su amiga. Las niñas del cuento pertenecen a la etnia Luo que vive en Kenia, Tanzania, Uganda y Etiopía. Me preocupaban estos nombres en un libro que probablemente leerían niños que aún estaban en proceso de dominar el código escrito. Handa, en español se lee de forma diferente, con la h muda. Akeyo, aunque se lee igual, no parece un nombre. Creo que pocos padres hispanohablantes le pondrían a su niña un nombre que suena como el demostrativo "aquello", por más sonoro y africano que sea. 



Teníamos un problema y en aquellos tiempos no era tan sencillo como ahora encontrar este tipo de información. Escribí una carta a la Organización Mundial del Libro Infantil (IBBY), preguntándoles si me podían poner en contacto con algún especialista keniata para pedirle ayuda con los nombres. En eso estaba, cuando, por arte de magia, un sábado por la mañana se presentaron en el Banco del Libro en Caracas, al 1,2,3, este sábado es..., una actividad que todavía se organiza una vez al mes, nada menos que el embajador de Kenia y su esposa. Venían invitados por el embajador de Nigeria porque ese día se iban a contar historias nigerianas y querían ver si su embajada podía patrocinar un sábado dedicado a las historias de Kenia. Inmediatamente Elena Iribarren y yo nos acercamos y les mostramos el libro explicándoles nuestro problema. El lunes siguiente había en mi escritorio un papel con nombres de los Luo, que gentilmente había elaborado la embajada. De todos los nombres de la lista, los que más me gustaron fueron los de Nandi y Tindi, sencillos, sonoros y tiernos ...y así les puse. 


jueves, 28 de julio de 2016

Traducciones como originales


Todos los textos son originales porque cada traducción es distinta.
Cada traducción es, hasta cierto punto, una invención
y así constituye un texto único.

Octavio Paz

Desde sus inicios en 1978, y como consta en sus documentos fundacionales, Ediciones Ekaré se propuso ampliar su catálogo con traducciones y coediciones que reflejaran lo mejor de la literatura infantil publicada en otros países. Además de libros que reflejaran la cultura venezolana y latinoamericana, la idea era incorporar obras fundamentales de la literatura infantil y juvenil en otras partes del mundo que abrieran ventanas al mundo de los lectores en América Latina y Venezuela. Carmen Diana Dearden, cofundadora y presidenta de Ekaré, señalaba en 1978 que:
"La única diferencia entre los libros editados originalmente en español por Ediciones Ekaré (u originales como los solemos llamar) y los traducidos, es que cada uno refleja su propia cultura. Los criterios de selección para las traducciones es que sean libros muy buenos, bien escritos, bellamente ilustrados, y que reflejen su entorno, su cultura, su país". 


Con esta idea, nace la colección Libros de todo el mundo, clásicos de la literatura infantil de reconocidos autores e ilustradores, traducidos al castellano. Para incluir traducciones en el catálogo, es necesario pasar por un proceso de compra de derechos de autor: la editorial selecciona un libro publicado por una editorial extranjera y negocia un contrato para traducirlo y venderlo al castellano.




Curiosamente, la primera traducción de Ekaré fue La Expedición (originalmente La Spedizione en italiano), un libro sin palabras que cuenta la historia de unos conquistadores que, con mucha picardía, reciben una sorpresa. Carmen Diana Dearden cuenta una anécdota a propósito de la publicación de este libro en 1978: 
"Escogimos ese libro por el tema, porque era perfecto para América Latina: que no tuviese texto era irrelevante. Le llevamos el proyecto al gerente de la fundación que nos ayudaría con el financiamiento, quien confesó no saber mucho de libros para niños. Sin embargo, insistió en ver el libro antes de aprobar cualquier aporte. Yo insistía en que no podía verlo antes de que diera el aporte porque no podíamos hacerlo sin él y su eventual evaluación me producía cierta aprehensión. Así pasamos varias semanas, él pidiendo el libro y yo diciendo que no podíamos mostrárselo. Finalmente, le llevé La Spedizione para que viera el libro que íbamos a traducir. Lo hojeó de adelante hacia atrás, y de atrás hacia adelante, perplejo. Al final dijo: 'Pero esto no tiene palabras, ¿qué van a traducir?'. 'El título', contesté. Resuelto el problema". 

Si bien desde sus comienzos Ediciones Ekaré tuvo en mente publicar traducciones de todas partes del mundo (China, Inglaterra, Estados Unidos, Australia, etc.), siempre se mantuvo fiel a la publicación de títulos originales, editados de acuerdo con los criterios e inquietudes de sus editores. Para ello se estableció que la proporción de publicaciones sería aproximadamente de 70% originales y 30% traducciones. A lo largo de casi 40 años se ha tratado de mantener ese equilibrio. 


Cuando se hace una traducción se cuidan todos los detalles, como si fuera un libro original. Las traducciones tienen un traductor responsable que puede ser del equipo de Ekaré o algún traductor especializado, por lo general, cercano a la editorial. Siempre se trata de que los libros tengan un lenguaje muy cuidado, un español de América. Para esto se trabaja en equipo: con los autores originales, los editores originales (quienes publicaron por primera vez el libro), e incluso con los autores e ilustradores, a veces modificando ilustraciones y tipografías realizadas a mano. En Ekaré se trabaja en conjunto, corrigiendo y poniendo a punto las traducciones con el equipo editorial. En otros posts que iremos publicando semanalmente, te invitamos a conocer algunas anécdotas detrás de las traducciones de los libros de Ekaré: La sorpresa de Nandi, Conocí a un dinosaurio, Sofía viaja a la Antártida, Animales domésticos, El ogro de Zeralda, Mar, El oficial Correa y GloriaSopa de ratón, Zorro, El Bunyip y Doña Eremita sobre ruedas. Cada traducción tiene su pequeña historia, su pequeño secreto que hace que ese libro ahora en castellano sea original y único.