martes, 17 de julio de 2012

Picuyo: una alegoría de esperanza y equilibrio


"El cuento comienza el día en que Juan cumple 10 años. En su familia de pescadores, cada vez que un varón llega a esa edad se le regala la tarraya (red de pesca) que perteneció al abuelo, al padre y a cada uno de los hermanos. Dicen que si ese día el joven logra buena pesca, será un buen pescador.

Con la ilusión que provoca el rito de iniciación, Juan pasa todo el día en la orilla del mar, intentando capturar algo. Cuando finalmente logra atrapar un parguito, un ave del color del sol baja del cielo, se lo arrebata y lo devuelve al agua. Entre la sorpresa, el orgullo tocado y la admiración, el niño persigue al pájaro que lo ha despojado de su primera presa y que, además, se burla de él con su canto: “Picu picuu”. Juan lo atrapa con la tarraya y, al desenredarlo, se da cuenta de que le ha roto un ala. Lo lleva a su casa para que su abuela le ayude a curarlo. Más tarde, cuando los hermanos se enteran de lo sucedido, dicen a Juan: “¿No sabes que es mala suerte tirarle una tarraya a un pájaro? […] ¡Sácalo de aquí!”.
Sin necesidad de esperar más pruebas, los hermanos de Juan le arrebatan al pájaro color incendio, lo meten en un saco y, al amanecer, mar adentro, dejan que se hunda, con la esperanza de sumergir la mala suerte. Al cuarto día, Juan decide internarse en el desierto marítimo para buscar al pájaro que le devolverá los colores al sol. Pasa al lado de barcos varados, camina kilómetros de arena y, al anochecer, cuando ya no se ve nada, tropieza con un saco… ¿Lo habrá conseguido?"

Paulina Ugarte en El Economista.
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"Picuyo habla de la fe, de la amistad, de la responsabilidad de cuidar al animal que te pertenece, que se convierte en compañero y amigo. De entender cuándo se debe actuar, aún en contra de lo que todos creen, por un bien común. Es una alegoría a la esperanza. 

Narrado con soltura, los personajes hacen gala de un lenguaje coloquial que resuena en el oído y deja la sabrosura llana del hombre de mar –incluyendo algunas palabras altisonantes que sustentan la veracidad de los personajes-, la del candor de los 10 años y de la complicidad de una abuela sabia y consentidora, que estimula la valentía de su pequeño nieto. Las acuarelas de las ilustraciones captan el dinamismo y la calidez de la historia; sugieren atmósferas melancólicas, dinámicas o alegres según el momento que acompañan, recreándolos con sutileza. Picuyo es una lectura para niños que ya pueden leer por su cuenta con fluidez o para adultos que quieren compartir una historia con sus niños. Un libro que sin duda abrirá espacios para conversar y propiciar acercamientos afectivos gracias a la lectura."

Linsabel Noguera en Qué Leer.

martes, 10 de julio de 2012

La lectura de Babel

Babel Libros, fundada 2001, es una empresa dedicada a la producción, difusión y comercialización del libro infantil en Colombia. Distribuye los principales fondos infantiles de Venezuela, Argentina, México y España. En 2001, abre también una librería especializada en literatura infantil y juvenil, en 2005 crea su propio fondo editorial y en julio del 2009 abre una biblioteca de préstamo gratuito. María Osorio, partícipe de este proyecto desde sus inicios, ofrece respuesta al tema de la vigencia del libro en la actualidad.

María Osorio en la librería

Impronta: Para usted, ¿qué significa ser un buen librero en este momento?

María Osorio: Un buen librero es un buen lector, capaz de acompañar a una persona que entra a una librería y de atender sus intereses para poder ofrecerle un libro. Lo que ha cambiado es la librería como un espacio de cultura; se ha convertido en un depósito de libros. Ha cambiado la forma de comercializar el libro y la forma como se relaciona la gente con él: la idea es que la librería sea un espacio donde se ofrece diversidad, alternativas y posibilidades de encuentro. El librero es una persona enamorada de los libros, que cuida a sus clientes y que al recibir un libro que sabe que a un cliente le interesa lo llama y le dice: “Mire, llegó esta obra perfecta para usted”. Eso se hace cada vez menos, pues ahora uno pide los libros por Internet. Pero el librero sigue siendo necesario. Incluso cuando las cosas cambien, cuando las ventas se hagan digitalmente, la gente seguirá recibiendo recomendaciones: el soporte cambia, pero el contenido no cambia, o por lo menos por ahora no.

Interior de la librería

I: ¿Cuál es la apuesta cultural del Babel?

M: Babel es una librería especializada en niños y jóvenes que están empezando a encontrarse con el libro. Pensamos que los libros seguirán siendo fundamentales; ese espacio de encuentro de lectura por fuera (de lectura civil) es nuestra propuesta. Nosotros no vendemos textos escolares, libros comerciales, pegantinas... Nosotros seleccionamos y filtramos lo mejor de la producción que hay y lo ofrecemos al público.

I: Crear ofertas culturales más ricas para los lectores es en parte una función de las librerías independientes, ¿qué retos encuentra en esa función el librero independiente?

M: Los libreros independientes compiten con las cadenas por el servicio que prestan, que es una curaduría, por cuanto escogen, eligen y ponen en estantería los libros de una manera que no es necesariamente la comercial. Aquí los libros no están organizado alfabéticamente, sino de acuerdo a temáticas y posibilidades de encuentro.

Presentación de Ivar Da Coll con la presencia de María Teresa Andruetto, Helena Iriarte, Gloria Cecillia Díaz, Jairo Buitrago, Francisco Montana y Silvia Castrillón

I: ¿Qué piensa usted ante la afirmación sobre la desaparición futura del librero?

M: Yo supongo que todo se va a transformar. Creo que los cambios de formato todavía no implican un cambio de sentido. La gente puede publicar directamente, pero una cosa es que lo compren, otra que lo lean y otra que tenga algún sentido en la historia de la literatura. Cuando la gente piensa en editores de trayectoria, confía en los libreros de dicha editorial. Así sucede también con el librero. Yo creo que la máquina aún no puede suplir esa mano humana.

I: ¿Bajo qué criterios se mueven la librería y la editorial?

M: La calidad de lo que Babel pone en oferta y el servicio. Nuestra idea es trabajar con calidad. Cuando hacemos un producto editorial, tratamos de hacerlo bien, no solamente en el diseño o la calidad de la ilustración, sino también en el contenido. Buscamos que nuestra oferta sea necesaria. Publicar masivamente o para ganar plata no es lo básico, si queremos sobrevivir económicamente y ser una librería de cadena o comercial, debemos preocuparnos por consolidar nuestra personalidad y calidad.
Entrevista publicada, con mayor extensión, en 2012 por Impronta 9, p. 3-4. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.