Mostrando entradas con la etiqueta El burrito y la tuna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El burrito y la tuna. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de julio de 2014

El Burrito y la Tuna: de la literatura oral a la palabra escrita

La literatura indígena en Venezuela, y en gran parte de Latinoamérica, ha sido de carácter oral, fijándose en la memoria de sus participantes y cultores en lugar de soportes escritos. La colección de Narraciones indígenas tomó historias que habían sido recogidas por investigadores como Fray Cesáreo de Armellada y Ramón Paz Ipuana, y las adaptó al formato del álbum ilustrado. Sin embargo, la tarea no era nada fácil: había que encontrar la manera de mantener el espíritu de las narraciones originales, creadas en función de la oralidad.

Como género, la tradición oral ha modelado la transmisión de saberes e historias de los pueblos al pasar de una generación a otra y es, a su manera, la bisabuela de todas las literaturas. Los mayores se las contaban a los más pequeños, y los viajeros las repetían adonde llegaran. La naturaleza del formato oral propone una adecuación constante a las circunstancias de transmisión. Apunta Ana Pelegrín:
"Denominamos literatura de tradición oral a la palabra como vehículo de emociones, motivos, temas, en estructuras y formas recibidas oralmente, por una cadena de transmisores, depositarios y a su vez re-elaboradores".
La fijación a la palabra escrita supuso entonces una gran exigencia. Una de las editoras de 'Narraciones Indígenas', Verónica Uribe, afirma:
“Nos hicimos muchas preguntas: ¿Podíamos traducir con fidelidad, no solo a otra lengua, sino a la palabra escrita, la sutil y evanescente literatura oral de pueblos con culturas tan diferentes a la nuestra? ¿Cuán fieles eran las versiones que habíamos tomado como fuente para nuestros libros? ¿Era completamente confiable el criterio de los antropólogos y folkloristas consultados? Muchos no estaban de acuerdo entre ellos y algunos descalificaban el trabajo de otros. ¿Cuán fidedignas eran las versiones recogidas de los informantes? Porque muchas veces, los indígenas, percatándose de la curiosidad de los investigadores, les tomaban el pelo. Por ejemplo,  a un antropólogo que quería saber dónde habitaba el ‘dios’ de los guajiro, el informante le contestó que en Caracas. Y a un fotógrafo belga que quería hacer un libro acerca de los yanomami, ‘los hijos de la luna’, le cobraban por pintarse para la guerra o por encaramarse a una palmera a recoger el fruto del moriche”.
A partir de las historias recopiladas por estos investigadores, se inició una adaptación en base al formato del libro álbum infantil. Podemos ver algunos registros de cómo se realizó este proceso en un folio original con la transcripción en wayuunaiki de El Burrito y la Tuna, y una posterior traducción, edición y corrección del mismo relato.



Para las adaptaciones se tomaron en cuenta no sólo las características de longitud y estructura de los libros álbum; las editoras se nutrieron de su propia experiencia recontando la historia en el programa de Bibliotecas del Banco del Libro y observando la respuesta de los niños. También, en el caso de las historias pemón, se tomaron las sugerencias de un habitante de Kamarata. Al final de cada libro, se añadió una nota etnográfica junto a un pequeño glosario, por sugerencia del antropólogo Luis Urbina. Como resultado, la colección logró conservar la esencia de la tradición oral, y aportó un nuevo ingrediente narrativo: la ilustración.

lunes, 16 de junio de 2014

Narraciones indígenas: recontando la tradición oral


Hace 35 años, cuando Ediciones Ekaré fue fundada, una de sus principales intenciones era publicar libros que reflejaran paisajes, personajes y tradiciones con las que los niños venezolanos y latinoamericanos pudieran identificarse. Así surgió la colección Narraciones Indígenas: historias de la tradición oral indígena adaptadas al libro álbum. Tomados de las etnias venezolanas pemón, wayúu y warao, los relatos escogidos para esta colección tienen en común estructuras sencillas que suelen explicar el origen del mundo o elementos de la naturaleza: por qué los cocuyos o luciérnagas tienen luz en su cola, cómo el tigre consiguió sus ojos amarillos, por qué a los conejos les tiembla la nariz…

El texto fundacional de Ediciones Ekaré (Caracas, 1978) da testimonio de 'Narraciones indígenas' como la primera colección de la editorial y establece lineamientos gráficos y tirajes para la misma que aún hoy en día se mantienen.


Verónica Uribe y Carmen Diana Dearden, fundadoras de Ekaré, fueron las encargadas de seleccionar estas historias entre el acervo de más de 30 etnias venezolanas. Muchas ya habían sido recopiladas por investigadores como Fray Cesáreo de Armellada, en el caso pemón, y Ramón Paz Ipuana en el caso wayúu. En las palabras de Verónica Uribe:
“Aun siendo muy locales, las historias que escogimos lograban universalidad. Queríamos textos atractivos, novedosos, sin rastro de paternalismo o didactismo. La tradición oral fue entonces, y sigue siendo, una fuente importante y siempre gratificante en nuestro trabajo editorial”.
El verdadero reto consistía en transformar las historias originales en libros ilustrados de alta calidad. Hoy en día, los lectores han hecho suyas las Narraciones indígenas y su existencia como colección ha contribuido a un reconocimiento de las etnias y al rescate de su tradición oral.