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viernes, 12 de febrero de 2016

Un estilo propio: entrevista a Helen Oxenbury

Compartimos con ustedes una entrevista a Helen Oxenbury, ilustradora de los libros de Ediciones EkaréVamos a cazar un oso (1993) y Los tres lobitos y el Cochinito feroz (1994). En 1999 recibió su segunda Medalla Kate Greenaway por sus divertidas y originales ilustraciones. En esta entrevista para la revista Booklist, revela aspectos de su historia, influencias e intereses. 


¿Cómo te convertiste en artista? 

Mi padre era arquitecto y pintaba todo el tiempo. Mi hermano y yo dibujábamos mucho cuando éramos pequeños. No sé realmente cómo pasaron las cosas. Pero luego del colegio, que odiaba, fui a una escuela de artes.
¿Tus padres te alentaron?

Mi padre sí. Pero mi madre pensaba que debía formarme como secretaria. Ella no tenía muchas esperanzas en mi trabajo como ilustradora. Así que estudié dos años en una escuela de arte local y después me fui a Londres, en donde me especialicé en diseño de teatro.

¿Tus profesores del colegio te apoyaban?

Mis profesores no consideraban que pintar o dibujar era algo importante. Para ellos era simplemente dar clases de pintura una vez por semana. 

Tu primer libro para bebés se convirtió en un clásico. Cuando decidiste hacer este tipo de libros, ¿lo hiciste por placer o sentías que había un vacío en este género?

Tuve una hija. Ella nació el mismo año en el que se fundó Walker Books. Sebastian Walker, fundador de la editorial, me preguntó si quería hacer un libro de cartón para bebés. Esa propuesta se unió con el hecho de que no conseguía libros para mostrarle a mi hija. Me tomó mucho tiempo encontrar un estilo apropiado para ese formato. Hacer dibujos sencillos no es tan fácil como la gente cree. Es increíble cómo me costó tener un estilo propio. Yo no pruebo mi trabajo con mis hijos. Ellos normalmente no quieren estar involucrados. Pero en esa época Ems tenía seis u ocho meses, así que lo hice. De esa manera empezó todo.



La familia es importante en tus libros. Lo podemos ver en Vamos a cazar un oso y En casa de los abuelos. ¿Te sientes atraída por este tipo de historias?

Bueno, supongo que me atraen las cosas que conozco. Mis padres vivían al lado y yo observaba cómo mi hija pequeña se relacionaba con ellos. La escena en donde el abuelo se levanta luego de rodar debajo de la mesa es real. Así fue cómo surgió ese libro. Me siento atraída por las historias de familias reales.

 ¿Cómo se dio Vamos a cazar un oso?

Yo no conocía a Michael Rosen, el autor del libro. Él iba a las escuelas a cantar la canción y a jugar con los niños. Mi editor de Walker Books, David Lloyd, le dijo que debía escribir la historia. Cuando Michael terminó el manuscrito, mi editor me lo mostró. Pensé que era una historia maravillosa para un libro álbum porque el texto no revela mucho de la historia. Las ilustraciones son tan importantes como el texto. 
¿Es eso lo que buscas en un manuscrito?

Creo que cuando recibes un buen texto, ese es uno de los elementos que contiene. Los textos tienen una carga y la ilustración juega un papel importante: complementa y aporta elementos por sí misma. 





¿Qué crees que debería hacer un libro-álbum?

Debe interesar tanto a los niños que ellos quieran saber desesperadamente qué dice en el texto. Y las ilustraciones pueden ayudar a eso. Ellas son un paso determinante para la lectura. 

Cuando estás haciendo un libro y desarrollando el diseño, ¿piensas en ese proceso? ¿Cómo conviertes una idea en un libro?

Va evolucionando. Es difícil explicarlo porque no siempre es igual. Algunas veces puede ser una súbita inspiración, lo cual es muy raro, pero puede pasar. Hablo mucho con el director de arte de Walker Books, quien es brillante, también hablo con mi editor. Pruebo muchas cosas. Normalmente tengo una pila de desechos "artísticos" que duplican el tamaño del libro final. Es un proceso creativo que evoluciona con el tiempo. 
¿Tienes tiempo para hacer libros que en verdad te gusten?

Nadie me presiona para hacer las cosas. Sería realmente inútil apurar un libro antes de que yo haya pensado lo suficiente. También es cierto que uno puede pensar mucho y no encontrar una manera de hacer el libro. 
¿Con cuáles escritores te gustaría trabajar?

Me encantaba Russell Hoban. Me gusta Roald Dahl, pero no necesita ilustración. Quentin Blake es maravilloso, así que Dahl está tomado, por decirlo así. Me gustan muchos las ideas de mi esposo (el ilustrador John Burningham). Los temas y las historias que crea son excelentes para los libros. 





¿Qué piensas de los libros que ves en las bibliotecas y librerías?

Tengo la impresión de que hay un mar de mediocridad. Cientos y cientos de libros para niños, demasiados. Hay una cantidad espantosa de libros buenos, pero hay otra cantidad que no lo es. 

¿Alguna vez te has sentido obligada a pensar en los aspectos políticos y sociales que pueden surgir en los libros?

En algún punto pienso en eso, pero, generalmente, me concentro en reflejar las cosas como son, como las conozco, y no como me gustarían que fueran. Pienso que es más reconfortante ver que las cosas pueden salir mal a veces, que así es. Eso te hace sentir que no eres el único con problemas. Por eso uso el sentido del humor. No quiero hacer libros didácticos. 

Tú y tu esposo son muy afortunados de poder vivir haciendo libros para niños. Eso es muy raro. 

Somos muy afortunados. Hay muchos otros: los Ahlbergs (Janet y Allan Ahlberg), Colin McNaughton. Pero sé que para la mayoría es muy difícil. Veintitrés años atrás, cuando comencé, había muy pocos ilustradores. Y nosotros pudimos construir una reputación. Pero empezar ahora debe ser terriblemente difícil. La competencia es enorme. Fui sumamente afortunada de comenzar en esa época. 

Wilms, Denise (1990). The Booklist Interview: Helen Oxenbury. Publicado en Booklist V. 86, N°14, pp. 1454-1455. Texto cortesía del Centro de Documentación del Banco del Libro

martes, 31 de enero de 2012

El ritmo de la palabra en diversos idiomas

Para transformar oraciones de una lengua a otra, no sólo basta reemplazar palabras, sino que hay que saber dar a la historia el significado del idioma original. Entrevistamos a Carmen Diana Dearden, fundadora de Ekaré y traductora de Doña Eremita sobre ruedas, para que ofreciera su opinión acerca del oficio de la traducción.

¿Cómo cambió el nombre de Mrs. Armitage a Doña Eremita?

Me puse a investigar de dónde venía la palabra "Armitage". Viene del inglés medieval "eremitage" y del francés antiguo "hermitage"; significa "morada del ermitaño". En mi búsqueda, encontré una palabra en español con el mismo significado: "Eremita". Ese nombre me pareció muy parecido fonéticamente. Después de muchas opiniones, se la mandé a la editorial inglesa que posee los derechos (Random House Children's Books) para que ellos se la enviaran a Quentin Blake. A Quentin Blake le gustó.


Mambrú, en la versión inglesa, se llama Breakspear, ¿por qué en español es Mambrú?

Después de darle vueltas y vueltas a ver cómo hacía en español un juego con "Shakespeare" y los frenos de la bicicleta, me di cuenta que no era posible. Era muy raro. Decidí ponerle Mambrú, porque el perro de Doña Eremita se parecía a un perro maravilloso que yo tenía en ese entonces. De igual modo, le preguntaron a Quentin Blake y le pareció buenísimo.


Habiendo lectores de habla hispana al nivel mundial, ¿cómo adapta los términos del libro para que sean comprensibles por todos?


Con un juego de envío y recepción de opiniones entre los equipos de Ekaré España, Venezuela y Chile. Entre los dos, vamos adaptando las palabras. El caso más difícil es el de los verbos, en España se conjuga de diferente manera. Siempre tratamos de darle la vuelta a eso.


¿Cuál es su mayor preocupación al traducir?

Que quede fiel al original en el sentido, en las palabras y en el ritmo. Mucha gente traduce literalmente, yo trato de mantener la manera original de escribir del autor. Hay unos libros que fluyen rapidísimo como éste y Zorro.


¿Cómo trabaja las onomatopeyas?

Yo ahí gozo muchísimo buscando palabras que se parezcan a los sonidos. Si puedo, las dejo igual que en inglés pero, cuando es necesario cambiarlas, acudo a Verónica Uribe (también fundadora de Ekaré y directora de Ekaré Sur), quien sabe muy bien cómo ponerlas en castellano.


¿Cómo definiría su experiencia traduciendo este libro?

La pasé buenísimo, fue divertido porque la historia no permite que te aburras. Además, las respuestas de la editorial inglesa y de Quentin Blake fueron inmediatas y siempre positivas.



¿Cuál es su frase favorita del libro?

"Lo que esta bicicleta necesita"




 

viernes, 20 de enero de 2012

La ilustración hace historia con Quentin Blake



Introducción

Hola, mi nombre es Quentin Blake. He sido un ilustrador de libros para niños desde hace más de 50 años. He ilustrado todos los libros de Roald Dahl, excepto uno. También he ilustrado libros de mi propia creación.

Luego de 50 años en la industria, ¿qué mantiene su interés en la ilustración?

He estado ilustrando desde hace 50 años y, en vez de aburrirme, me intereso más con el paso del tiempo. Siempre hay algo más que lograr. Empecé por dibujar únicamente lo que ocurría en la historia, posteriormente, me di cuenta que el texto es interesante y está lleno de temas por dibujar: dónde ubicar las ilustraciones en el libro, cómo relacionarlas con el texto, cuál es la atmósfera general del libro, cuáles son las expectativas del lector o cómo éste va a reaccionar. La ilustración se vuelve más interesante porque entre más libros haces, más libros descubres que puedes hacer.

¿Cómo se diferencia la ilustración de otras formas de arte? ¿Cómo expresa la ilustración los deseos del artista?

La ilustración no es una forma débil de la pintura, es algo realmente diferente, es como producir una obra de teatro o tocar un cuarteto de cuerdas, es un arte de interpretación. Cuando estás ensayando un libro, estás tratando de diseñar dónde se dibujará la línea; cuán serio, humorístico o naturalista será. Tratas de unir el espíritu mismo del libro. Cuando piensas que sabes cómo hacer este trabajo, llega una nueva historia y te das cuenta de que no lo sabes todo y tienes que empezar de nuevo desde el comienzo.

¿Qué tan importante es tener un estilo único al ilustrar?

Soy afortunado de que la gente diga que puede reconocer mis ilustraciones. No lo hago a propósito, es algo que descubrí cuando tenía 22 años. Se volvió idiosincrático, es como la escritura. Creo que es una ventaja enorme haber encontrado una manera de ilustrar que se adapta a mí. Es identificable e informal. La gente joven no la considera una amenaza porque podrían hacerlo ellos mismos. Es más fácil acercarse a un estilo informal.